Cómo reducir la huella de carbono en la industria alimentaria y avanzar hacia la sostenibilidad

¿Cómo podemos mejorar la sostenibilidad en la industria alimentaria?

Somos lo que comemos, pero también impactamos sobre el medioambiente con lo que comemos. 

De hecho, la producción de alimentos es responsable del 24 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEIs) y del 70 % del consumo mundial de agua, a lo que hay que añadir el desperdicio alimentario. 

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Este escenario nos obliga, sin duda, a avanzar hacia mayores cotas de sostenibilidad en la industria alimentaria. Y no solo porque repercute en nuestra economía, sino porque reducir la huella ecológica y garantizar la seguridad alimentaria debería ser uno de nuestros legados para las generaciones futuras.

¿Qué impacto ambiental tiene la producción de alimentos?

El sector agroalimentario genera un notable impacto sobre el planeta.

Impacto ambiental de la producción de alimentos
Fuente: Memoria de sostenibilidad en la industria alimentaria. AZTI, 2025

Como vemos, estos efectos negativos no solo se materializan en los gases de efecto invernadero que mencionamos. El uso excesivo de agua, la deforestación o la degradación del suelo también son consecuencias indeseadas de la producción de alimentos. 

Pero veamos con más detalle algunos de estos impactos. 

¿Cuál es la huella de carbono de la alimentación en España?

El sistema agroalimentario español, entendido como el conjunto de la producción agrícola y ganadera, el transporte, el procesamiento y el consumo de alimentos, tiene un impacto significativo en las emisiones de carbono nacionales. 

Así y teniendo en cuenta toda la cadena desde la producción de insumos hasta la gestión de residuos, la huella de carbono alcanza las 3,6 toneladas de CO2e per cápita al año, cantidad equivalente, conforme a nuestra calculadora, a la emitida por un vuelo transoceánico San Francisco-Madrid.

Huella hídrica, un desafío al que urge hacer frente

El agua es un recurso crítico para la producción alimentaria. 

En España, uno de los países más secos de Europa, la agricultura consume casi el 80 % del agua dulce disponible.

Usos principales del agua en las cuencas hidrográficas peninsulares
Fuente: La agricultura, el “elefante en la habitación” que consume el 80% del agua en la España de las sequías. RTVE, 2024

Esta situación, insostenible de por sí, se agrava si tenemos en cuenta que el cambio climático nos lleva a unas condiciones de sequía recurrente y precipitaciones irregulares. 

Degradación del suelo: sin un sustrato sano, no hay agricultura

El avance de la agricultura y la ganadería intensiva ha llevado a una alarmante pérdida de bosques y tierras fértiles. En el caso de España, el 42 % del territorio pierde suelo por encima de lo tolerable. 

El uso excesivo de fertilizantes y pesticidas, además, ha degradado los suelos, afectando su capacidad productiva y acelerando el proceso de desertificación. 

Desperdicio alimentario, cada bocado de menos es un impacto de más

En España, según ECODES, tiramos más de 7 millones de toneladas de alimentos cada año. Traducido a recursos naturales consumidos, las cuentas resultantes son estremecedoras. 

A escala global, la pérdida se eleva a la tercera parte de los alimentos producidos, un desperdicio que supone un 8-10 % adicional de GEIs. 

Emisiones de GEIs: no solo el CO2 eleva la temperatura

Además de las emisiones de carbono ya mencionadas, la sostenibilidad de la industria alimentaria (recuerda que estamos hablando del conjunto) también se ve condicionada por la liberación de gases como el metano (CH4), producido por los rumiantes, o el óxido nitroso (N2O), emitido por los fertilizantes sintéticos nitrogenados y el estiércol. 

El problema de estos gases es que tienen un potencial de calentamiento mucho más elevado que el CO2. Para que te hagas una idea, en un período de 100 años 

  • una tonelada de metano podría calentar el globo 23 veces más que una tonelada de CO2, y 
  • una tonelada de N2O podría calentar el planeta unas 300 veces más que una tonelada de CO2. 

¿Cómo hacemos que avance la sostenibilidad en la industria alimentaria? 

Visto el impacto ambiental que genera la producción de alimentos, soñar con una industria alimentaria sostenible puede parecer una quimera. 

Pero las transformaciones de calado, como ocurre en el presente caso, no acontecen de la noche a la mañana. Son paulatinas, manifestándose en pequeños cambios como el de la bodega que agiliza la medición de sus impactos ambientales o la empresa ganadera que confía en un software somo el de Greemko para medir su huella de carbono. 

Pero, ¿cómo podemos acelerar la transición?

5 claves para avanzar hacia una industria alimentaria sostenible

Mejorar la sostenibilidad de la industria alimentaria pasa por implementar estrategias orientadas a transformar la forma de producción y consumo de alimentos: 

  • Priorizar la producción local y el abastecimiento sostenible, reduciendo las emisiones asociadas al transporte y fortaleciendo las economías locales. 
  • Impulsar las energías renovables y la eficiencia energética para reducir la huella de carbono y el coste económico, estimado según AZTI, en más de 2000 millones de euros. 
  • Apostar por la economía circular y la reducción de residuos, reciclando y reutilizando materiales en lugar de desecharlos. 
Sostenibilidad en la industria alimentaria, un desafío del siglo XXI

Un marco estratégico que respalda la sostenibilidad en la industria alimentaria

La potencia sin control no sirve de nada, así que es necesario contar con un marco estratégico que guíe a los actores del sector hacia prácticas más sostenibles y responsables. 

Estas son algunas de las iniciativas y herramientas clave que contribuyen a consolidar y potenciar las claves mencionadas: 

  • Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que ofrecen un marco claro y estructurado para mejorar la sostenibilidad alimentaria. Por ejemplo, el ODS 2 busca erradicar el hambre, mientras que el ODS 12 promueve prácticas responsables en términos de producción y consumo. 
  • Estrategia europea “Farm to Fork”, iniciativa que representa un paso decisivo hacia un sistema alimentario más sostenible, equitativo y resiliente y que busca reducir el uso de pesticidas químicos, fomentar la agricultura orgánica y minimizar el desperdicio de comida. 

El mañana de la alimentación se escribe con sostenibilidad

La sostenibilidad en la industria alimentaria es un reto ineludible para combatir el cambio climático, reducir la huella ambiental y garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo. 

Con políticas públicas, innovación tecnológica, compromiso empresarial y las mejores herramientas de gestión ambiental, podemos construir un futuro donde la industria alimentaria sea sinónimo de sostenibilidad y responsabilidad.