Puntos clave
- Renfe ha verificado un registro de 3,79 gramos de CO₂ por unidad de transporte durante el ejercicio 2024, el mínimo histórico de la compañía.
- Calcular la huella de carbono en el sector ferroviario es más complejo de lo que parece: cinco sociedades, energía gestionada por un tercero y múltiples fuentes de emisión dispersas.
- La implementación se ha completado de forma anticipada a los plazos establecidos por el Real Decreto 214/2025 en España.
- El proyecto ha sido inscrito en el registro del MITECO y reconocido en los premios CNIS por su innovación en la administración pública.
- La metodología empleada es escalable a otros agentes del sector que requieran avanzar en la descarbonización del transporte ferroviario.
En 2024, Renfe registró 3,79 gramos de CO₂ por unidad de transporte, un mínimo histórico verificado bajo el estándar del GHG Protocol e inscrito en el Registro del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO).
De esta forma, Renfe Viajeros y Renfe Mercancías se han adelantado en un año al plazo marcado por el Real Decreto 214/2025, la norma que obliga a grandes empresas y entidades públicas españolas a calcular, verificar y registrar anualmente su huella de carbono
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Pero la historia que hay detrás de ese registro rara vez aparece en los titulares. Empieza con un reto lanzado por TrenLab, una inversión de cerca de un millón de euros y mucho trabajo para convertir datos dispersos en un inventario trazable y certificable.
Porque la huella de carbono en el sector ferroviario no se mide, precisamente, con una hoja de cálculo y unas facturas de luz.
Europa apuesta por el transporte ferroviario sostenible, pero exige datos
El Pacto Verde Europeo ha fijado como objetivo reducir las emisiones del transporte en un 90% para 2050 y su descarbonización pasa, en gran medida, por llenar más trenes.
La regulación europea camina, de hecho, en esta línea. En noviembre de 2025, el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo alcanzaron un acuerdo provisional sobre el reglamento CountEmissionsEU, pendiente de adopción formal, que establecerá una metodología común para calcular la huella de carbono del transporte ferroviario y de todos los servicios de movilidad.
En España, el Real Decreto 214/2025 ha convertido en obligación legal el cálculo de la huella de carbono para miles de organizaciones que antes lo gestionaban de forma voluntaria. Para las entidades del sector público estatal, como Renfe, el cálculo anual de la huella de carbono de organización (al menos en los Alcances 1 y 2) y su inscripción en el registro estatal es obligatorio a partir de 2026, sobre datos del ejercicio 2025; la integración del Alcance 3 se irá incorporando en función de los desarrollos reglamentarios y de la disponibilidad de factores de emisión oficiales.
Pero Renfe ha hecho los deberes antes de cumplimentarse el plazo, lo cual no significa que haya sido sencillo.
Pro tip: calcular ejercicios previos al 2025 antes de que sea obligatorio permite detectar brechas de datos a tiempo.
¿Por qué es tan complejo calcular la huella de carbono en el sector ferroviario?
El tren tiene la mejor posición ambiental del transporte motorizado. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el ferrocarril genera apenas el 0,4% de las emisiones de CO₂ en el transporte de la UE mientras mueve cerca del 8% de los pasajeros. A nivel operativo, Renfe reduce las emisiones por pasajero hasta 35 veces respecto al automóvil.

Pero calcular esa huella de forma rigurosa, trazable y auditable es otro asunto.
Para una empresa como Renfe, el punto de partida no es una hoja de cálculo con unos consumos eléctricos. Es la realidad de un grupo con cinco sociedades mercantiles con sistemas de información distintos, donde la energía de tracción, la principal fuente de emisiones GEI en el sector ferroviario, no la compra directamente la operadora sino Adif, que actúa como intermediario y la distribuye en lotes geográficos antes de facturarla a los operadores.
A esto se suman líneas que funcionan con tracción diésel, cuyas emisiones se estiman en 3.140 kg de CO₂ por tonelada de combustible consumido según la guía metodológica de la Agencia Europea de Medio Ambiente, mientras que las de la tracción eléctrica no corresponden al operador sino a la generación energética y deben conciliarse con los datos de Adif.
Conciliar todo eso sin automatización no es lento: es inviable.
Pro tip: los datos de tracción eléctrica no están en las facturas del operador. Están en Adif. Saber dónde buscarlos es el primer paso.
Del piloto al inventario verificado
El proyecto para medir la huella de carbono en Renfe arrancó en 2021, cuando Greemko ganó la convocatoria de TrenLab, la aceleradora de innovación abierta de Renfe, en la categoría de soluciones sostenibles.
El punto de partida fue una prueba piloto con SM Mercancías. Después vino la expansión a Renfe Viajeros y a Ingeniería y Mantenimiento, y en paralelo el desarrollo de automatizaciones a medida: reportes de huella para los clientes de Mercancías y la adaptación del software a las necesidades específicas de cada sociedad.
El resultado de ese trabajo es el inventario verificado que Renfe Viajeros y Renfe Mercancías han inscrito en el MITECO cubriendo los ejercicios 2022, 2023 y 2024.
Este proyecto, denominado “Renfe certifica su huella”, recibió en febrero de 2026 el premio al Mejor Proyecto GovTech en los XVI Premios CNIS, el principal escaparate de la innovación pública en España.

Lo que este proyecto ilustra sobre la huella de carbono en el sector ferroviario
La complejidad que hizo difícil medir la huella de carbono en el sector ferroviario de Renfe no es exclusiva de los grandes operadores. Fabricantes de material rodante, empresas de mantenimiento, operadores logísticos e infraestructurales tienen fuentes de emisión distribuidas en múltiples sistemas, datos que pertenecen a terceros y un Alcance 3 que en los próximos años pasará de recomendable a exigible.
Pro tip: el RD 214/2025 ya obliga a grandes empresas y entidades públicas a medir. Quien empiece ahora bajo estándares reconocidos llegará al CountEmissionsEU sin tener que rehacer el sistema.
La diferencia entre tener un inventario trazable cuando llega el regulador o improvisarlo bajo presión se construye antes. En Greemko acompañamos a empresas del sector a dar ese paso de forma ordenada, con metodologías alineadas con el GHG Protocol y la ISO 14064, y sin multiplicar la carga administrativa de los equipos.
Si tu organización opera en el sector ferroviario o de transporte y quiere entender qué implica dar ese paso, escríbenos y lo vemos juntos.

