Cómo calcular la huella de carbono con los nuevos factores de emisión

Actualizados los factores de emisiones

Las actividades que realizamos dejan una huella en el planeta. 

Desde encender la luz hasta conducir un coche, nuestras acciones generan emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Pero, ¿cómo medimos ese impacto? La respuesta está en los factores de emisión, los coeficientes que traducen nuestras actividades en emisiones cuantificables y comparables. 

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Como cada año, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha actualizado estas variables para reflejar mejor las nuevas realidades energéticas y los compromisos climáticos internacionales de España. 

¿Quieres saber más sobre los factores de emisión, cómo se aplican y por qué son clave para calcular la huella de carbono?

¿Qué son los factores de emisión?

Los factores de emisión (disponibles para descargar en la web del MITECO) miden la cantidad de GEI emitidos por unidad de actividad, como el consumo de energía o el transporte. 

Por ejemplo, si sabemos que el factor de emisión del gas natural es de 0,182 kg CO2e/kWh, una empresa con una caldera que consume 5000 kWh al año generará 910 kg de CO2 equivalente (CO2e). 

Pero no solo se enfocan en el dióxido de carbono. También consideran otros gases, como el metano (CH4) o el óxido nitroso (N2O), convirtiéndolos en equivalentes de CO2 mediante su potencial de calentamiento global (GWP). Esto permite abordar el impacto climático completo de una actividad. 

Desde una perspectiva técnica, los factores de emisión se calculan utilizando tanto datos históricos como modelos científicos que relacionan las actividades humanas con las emisiones generadas. Estos valores varían según el tipo de actividad, la fuente energética empleada y las condiciones geográficas específicas. De ahí que haya comunidades autónomas como Baleares o Cataluña que también publican factores de emisión ajustados a sus peculiaridades territoriales.

Cómo se usan los factores de emisión en la práctica

El principal cometido de los factores de emisión del MITECO para 2024 es calcular la huella de carbono, un indicador clave para medir el impacto ambiental de nuestras actividades. 

Este cálculo no solo ayuda a cumplir con obligaciones legales o mejorar la transparencia, sino también a diseñar estrategias efectivas para reducir emisiones y avanzar hacia la descarbonización de la economía. 

El proceso de medición de la huella de carbono requiere, entre otros aspectos, recopilar datos de consumo de los recursos que generan emisiones, que luego se cruzan con los factores de emisión de forma análoga al ejemplo que hemos puesto anteriormente. 

Reportar emisiones con precisión, la base de una estrategia ambiental eficaz

Una vez calculada la huella de carbono, las empresas deben estructurar sus resultados en reportes de emisiones que cumplan con estándares internacionales reconocidos, como la ISO 14064 o el GHG Protocol. 

Este último marco, uno de los más utilizados, proporciona tres categorías para clasificar las emisiones según su origen: 

  • Alcance 1, que incluye las emisiones directas producidas por fuentes que son propiedad de la organización o que esta controla. 
  • Alcance 2, que contempla las emisiones indirectas por la electricidad que la organización compra y usa. 
  • Alcance 3, que engloba las emisiones indirectas que son resultado de las actividades de una organización, pero que provienen de fuentes que no son de su propiedad ni las controla. Son emisiones de terceros. 

Los factores de emisión, por tanto, son esenciales para garantizar la precisión de estos reportes y facilitar comparaciones entre organizaciones. 

Registro de la huella de carbono, una forma de reconocer el compromiso ambiental y la acción climática 

El 12 de junio de 2025 entra en vigor el Real Decreto 214/2025 aprobado por el MITECO en marzo. 

Aunque no crea un sistema nuevo, sino que da continuidad al ya existente registro de huella de carbono, introduce cambios importantes que afectan tanto a las empresas como a las administraciones públicas, que pasan a estar obligadas a hacer pública su huella de carbono, e inscribirla, en el caso de la administración, en el registro oficial.

El registro no solo es un ejercicio de cumplimiento normativo, sino también una oportunidad estratégica. Las organizaciones pueden utilizarlo para mejorar su reputación, acceder a financiación europea y optimizar recursos energéticos. En este sentido, contar con herramientas digitales especializadas, como el software de Greemko, simplifica este proceso al automatizar cálculos y generar informes ajustados a los estándares requeridos. 

¿Qué aspectos se han revisado en la actualización de los factores de emisión para 2024?

Los cambios introducidos refuerzan la precisión y transparencia en el cálculo de la huella de carbono y son aplicables para calcular la huella de carbono de 2024. 

Las principales revisiones incluidas son: 

La hoja de ruta para aplicar con éxito los factores de emisión para 2024

Implementar los nuevos factores de emisión requiere un enfoque estructurado. 

Una opción es utilizar las calculadoras oficiales disponibles en la web del MITECO, diseñadas específicamente para facilitar el cálculo de la huella de carbono según los factores actualizados. 

Sin embargo, para empresas que buscan optimizar recursos y automatizar procesos, las soluciones digitales de Greemko son ideales. Ya hemos integrado en nuestro software los factores de emisión actualizados, permitiendo a las organizaciones calcular su huella de carbono de forma rápida, precisa y alineada con los estándares legales. Nuestra solución, además, facilita la recopilación de datos, la generación de informes y la identificación de áreas clave para reducir emisiones. 

Hacia una medición más precisa y responsable de la huella de carbono

La actualización de los factores de emisión contribuye a que las empresas dispongan de una base más sólida para medir su impacto, identificar áreas de mejora y actuar con mayor efectividad. 

Entender qué son los factores de emisión, por qué importan y cómo se aplican es esencial para cualquier organización comprometida con el medio ambiente. 

Porque adaptarse a tiempo a esta nueva realidad, con apoyo de empresas como Greemko, no solo es una cuestión de cumplimiento normativo: es una oportunidad para liderar con responsabilidad.