Gran parte de nuestros esfuerzos por avanzar en sostenibilidad se han centrado en la industria o la movilidad.
Hasta cierto punto, tiene sentido. Después de todo, son responsables de una proporción significativa de las emisiones globales. Pero enfrentar la crisis ambiental con garantías exige ir más allá.
¿Quieres mejorar las prácticas medioambientales de tu empresa?
¡Prueba nuestro Software de Sostenibilidad Ambiental!
Necesitamos una visión holística que conecte todas las piezas del rompecabezas social.
Imagina, por un momento, el sector educativo. Los colegios y universidades no solo forman a la sociedad, sino que también tienen el poder de inspirar cambios profundos desde la base. Los centros educativos sostenibles pueden sentar las bases para que las próximas generaciones crezcan más concienciadas con el medioambiente e interioricen prácticas que marcarán el resto de su vida.
Sería, sin duda, un error imperdonable dejar pasar esta oportunidad.
La educación tiene el poder de liderar la descarbonización, y debemos aprovecharlo.
¿Son realmente sostenibles nuestros colegios y universidades?
El sector educativo no puede mantenerse al margen de la crisis climática. Su papel va más allá de formar ciudadanos y también tiene una responsabilidad directa en la reducción de emisiones.
Los factores principales que contribuyen a la huella de carbono en este ámbito se pueden resumir en tres grandes áreas:
- consumo de energía en edificios;
- desplazamientos de estudiantes, docentes y personal, y
- generación de residuos.
En lo que respecta a los residuos, los comedores de los centros escolares son una de las principales fuentes de generación de basura de origen orgánico. Este tipo de residuos no solo representa un reto logístico para su gestión, sino también una oportunidad para reflexionar sobre patrones de consumo y desperdicio dentro de los centros educativos.
En el caso de la energía, se estima que las aplicaciones de mayor consumo, en torno a un 70 %, son resultado de la calefacción, los sistemas de climatización y la iluminación.

Las emisiones relacionadas con la movilidad, en cambio, difieren bastante en función de la localización del centro escolar o campus universitario, las opciones de transporte público existentes y las decisiones personales de progenitores, estudiantes y personal trabajador.
Según encuestas de ámbito nacional, más del 67 % del alumnado utiliza medios sostenibles para desplazarse, principalmente caminando. Sin embargo, un tercio todavía depende del coche o la moto, lo que aumenta significativamente la huella de carbono asociada a este sector.
Como puedes ver, los centros educativos tienen un impacto ambiental tangible, pero también un potencial enorme para liderar cambios significativos y convertirse en centros educativos sostenibles.
¿Qué son los centros educativos sostenibles?
Tal y como lo define la Red Canaria de Centros Educativos para la Sostenibilidad (RedECOS), los centros educativos sostenibles son aquellos que «han optado por aplicar el concepto de desarrollo sostenible al ámbito escolar».
Estos espacios no solo buscan minimizar su impacto ambiental mediante la gestión eficiente de los recursos, sino también integrar estrategias como la economía circular, que promueve el uso responsable de materiales y la reducción del desperdicio.
Ahora bien, ¿qué hace que un centro educativo sea verdaderamente sostenible? Algunas de sus características clave incluyen:
- uso eficiente de la energía, implementando sistemas de iluminación LED, energías renovables y optimizando el consumo en infraestructuras;
- movilidad sostenible, con programas de fomento del transporte público, bicicletas o vehículos eléctricos;
- gestión de residuos, impulsando sistemas de reciclaje, reducción del uso de papel y consumo responsable de materiales, y
- educación ambiental, incorporando contenidos sobre sostenibilidad en el currículo educativo.
Los beneficios de adoptar estas prácticas van más allá de la formación de generaciones más concienciadas. Muchas universidades en todo el mundo ya están ahorrando dinero al apostar por el autoconsumo energético a través de instalaciones de energías renovables. Además, estos centros inspiran a sus comunidades a replicar estas acciones en sus hogares y entornos laborales, amplificando así su impacto positivo.
Calcular la huella de carbono, el primer paso hacia los centros educativos sostenibles
No obstante, una cosa es decir que tu centro apuesta por la gestión ambiental y la sostenibilidad y otra cosa demostrarlo de forma clara y transparente.
En este sentido, calcular la huella de carbono es un paso clave para diseñar estrategias efectivas de reducción de emisiones.
En el cálculo de la huella de carbono, las principales normas de referencia para la gestión y el tratamiento de las emisiones de gases de efecto invernadero son:
- La ISO 14064, que establece un marco completo para gestionar, cuantificar, reportar y verificar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). En concreto, la ISO 14064-1 es especialmente útil para organizaciones que buscan certificaciones internacionales o mejorar su reputación en materia de sostenibilidad.
- El GHG Protocol, que establece protocolos para la cuantificación de las emisiones de GEI y clasifica las emisiones en tres alcances para cuantificar tanto las emisiones directas como las indirectas. Estos alcances permiten identificar con precisión las fuentes de emisiones asociadas a las actividades de una organización, desde el consumo de combustibles hasta los desplazamientos de los empleados o la gestión de residuos.

El software para calcular la huella de carbono que te ofrece Greemko abarca ambas metodologías, facilitando su implementación en centros educativos de cualquier tamaño. Con herramientas como esta, los centros pueden medir su impacto, comunicar sus avances de manera transparente y motivar a toda la comunidad escolar a participar en la transformación hacia la sostenibilidad.
Centros educativos sin huella, caminando hacia la descarbonización total
¿Puede un centro educativo llegar a ser neutro en emisiones? Por supuesto. Pero lograrlo no solo depende de la voluntad, sino también de la implementación de medidas concretas y medibles.
Estas son algunas de las estrategias clave que puedes poner en práctica:
- Reducción del consumo energético mediante la generación de energía renovable, la mejora del aislamiento térmico y la instalación de sensores de presencia y sistemas de gestión inteligente de energía.
- Implementación de un transporte sostenible fomentando el uso de la bicicleta, el transporte público y los desplazamientos a pie.
- Gestión eficiente de residuos e iniciativas de economía circular, con programas de residuos cero, promoción de la reutilización y el reciclaje o la digitalización de documentos.
Los centros educativos sostenibles, además, siempre tienen la posibilidad de trabajar codo con codo con las ciudades en las que se localizan, abordando problemáticas de forma conjunta como han hecho la Universitat Politècnica de València y la ciudad de Valencia.

Ejemplos que inspiran
Si aún no te hemos convencido de las bondades de calcular la huella de carbono en los centros educativos, aquí tienes dos ejemplos de universidades que ya están liderando el camino hacia la sostenibilidad:
- Universidad Politécnica de Madrid (UPM)
- Ha implementado un plan de sostenibilidad con un 67,5% de ejecución en 2023.
- Fomenta la movilidad sostenible dentro del campus y la reducción del consumo energético.
- Ha integrado la sostenibilidad en su currículum académico y en su estrategia de investigación.
- Universidad Pablo de Olavide (UPO)
- Ha logrado una reducción del 14% en emisiones entre 2019 y 2021.
- Utiliza metodologías avanzadas de cálculo de huella de carbono, basadas en GHG Protocol e ISO 14064.
- Se ha sumado a la iniciativa CRUE-Sostenibilidad, que busca un enfoque común para la descarbonización de las universidades españolas.
El cambio hacia los centros educativos sostenibles empieza hoy, ¿te sumas?
Los centros educativos sostenibles son una pieza clave en la lucha contra el cambio climático.
La medición de la huella de carbono y la implementación de estrategias de descarbonización pueden transformar colegios y universidades en espacios más eficientes y responsables con el medioambiente.
Si eres parte de una institución educativa, el momento de actuar es ahora. Comienza midiendo la huella de carbono de tu centro y desarrolla un plan de sostenibilidad que contribuya a un futuro más limpio y responsable.
Educar sin actuar es como predicar en el desierto.
Cada aula, laboratorio y patio de recreo puede ser un paso hacia la neutralidad climática.

