El registro de la huella de carbono, una obligación y una oportunidad para empresas grandes y Administración del Estado

El cálculo de la huella de carbono ha dejado de ser una opción voluntaria para convertirse en una obligación legal clave para muchas organizaciones en España. 

El pasado 18 de marzo de 2025, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) anunció la aprobación del Real Decreto que establece el registro obligatorio de la huella de carbono, junto con la compensación y proyectos de absorción de dióxido de carbono. Este marco normativo afecta a grandes empresas, administraciones públicas e incluso eventos, marcando un antes y un después en la gestión ambiental. 

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Esta decisión no solo refuerza el compromiso ambiental y la transparencia del Ejecutivo español. También sitúa a las organizaciones y a la propia administración en el centro de la lucha contra el cambio climático. 

Pero, ¿qué implica realmente este cambio? ¿Cómo se calcula la huella de carbono? ¿Y qué beneficios puede aportar su medición? 

¿Qué es el cálculo de la huella de carbono y por qué es tan importante?

La huella de carbono se define como la cantidad total de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos directa o indirectamente por una actividad, producto, organización o evento, expresada en equivalentes de dióxido de carbono (CO₂e).

En otras palabras, cualquier acción que genere emisiones de GEI, desde la energía consumida en las oficinas hasta los desplazamientos de los empleados en coches privados, deja una huella medible sobre el planeta.

Según la “Guía para el cálculo de la huella de carbono y para la elaboración de un plan de mejora de una organización” (MITECO, junio 2024), existen diferentes tipos de huellas de carbono: 

  • la referida a una organización, donde se miden GEIs emitidos, ya sean directos o indirectos, por las actividades de cualquier organización privada, entidad pública, organización sin fines de lucro, etc., y que permite entender su impacto ambiental global, o 
  • la referida a un producto, que computa los GEIs generados a lo largo de su vida útil, desde su creación hasta su tratamiento como residuo (si no se reincorpora a la cadena productiva gracias a la economía circular, claro) y que revela el impacto ambiental de los bienes que consumimos. 

Calcular la huella de carbono es una herramienta clave para reducir emisiones y un paso importante para cumplir con los compromisos a nivel nacional e internacional.  Dentro de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, esta medición ayuda a encontrar las principales fuentes de emisiones, establecer objetivos claros de reducción y avanzar en el cumplimiento de los acuerdos climáticos globales, como el Pacto Verde Europeo y el Acuerdo de París. 

Además, la medición de la huella de carbono ofrece una oportunidad única para las organizaciones, convirtiendo la protección ambiental en una ventaja competitiva. Conocer su impacto les permite no solo reducir costes energéticos, sino también mejorar su reputación, aumentar la confianza de sus clientes, inversores o proveedores y avanzar hacia un futuro más responsable. 

¿Qué dice el Real Decreto aprobado por el MITECO?

El Real Decreto aprobado establece un marco normativo clave para avanzar en la gestión de las emisiones de carbono. 

Sus principales novedades se resumen en 5 puntos: 

  • Obligatoriedad para grandes empresas: las empresas con más de 500 empleados deben calcular y publicar su huella de carbono corporativa (la inscripción en el registro es voluntaria). De esta forma, se involucra a los actores económicos más importantes en la reducción de emisiones. 
  • Compromiso de la Administración general del Estado: la administración pública queda obligada a medir y registrar su huella de carbono. Esta medida fortalece su papel como modelo de sostenibilidad e impulsa las prácticas responsables en el sector público. 
  • Incorporación de la huella de carbono de eventos: Por primera vez, se introduce la obligatoriedad de medir y reportar la huella de carbono de eventos. Esta decisión permitirá identificar oportunidades para reducir el impacto ambiental de actividades temporales pero intensivas en recursos, como congresos, ferias o reuniones de gran envergadura. 
  • Ampliación del registro con nuevas tipologías de proyectos de absorción: el registro incluye ahora proyectos relacionados con la restauración de ecosistemas (un ejemplo podrían ser las soluciones basadas en la naturaleza o SbN), la reforestación y otras iniciativas que contribuyan a la captura de CO2, facilitando al mismo tiempo la compensación de emisiones. 
  • Planes de reducción con objetivos cuantificados: las empresas y administraciones públicas deben elaborar planes de reducción que incluyan al menos un objetivo cuantificado de reducción de emisiones en un plazo máximo de cinco años, acompañado de medidas específicas para lograrlo.
Comparecencia de Sara Aagesen, ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Origen de los datos: sitio web de lamoncloa.gob.es. Ministerio de la Presidencia, 18/03/2025

¿Cómo se calcula la huella de carbono?

El cálculo de la huella de carbono requiere la aplicación de estándares reconocidos internacionalmente, como la ISO 14064 y el GHG Protocol, que ofrecen metodologías claras y estructuradas para medir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). 

Aunque ambas herramientas tienen una finalidad similar, sus enfoques varían: 

  • La norma ISO 14064 divide las emisiones en 5 categorías de emisiones directas y otras 5 de emisiones indirectas, subdivididas en subcategorías. Este enfoque detallado permite una medición precisa y exhaustiva. 
  • El GHG Protocol establece los conocidos «Alcances 1, 2 y 3«, que clasifican las emisiones según su origen: directas (Alcance 1), indirectas asociadas a la generación eléctrica y térmica adquiridas y consumidas por la organización (Alcance 2) y otras indirectas (Alcance 3). 
Diferencias entre el GHG Protocol y la ISO 14064, dos de los principales estándares para el cálculo de la huella de carbono
Fuente: publicación en LinkedIn de Shekhar Golla, 2024

El software de Greemko está diseñado para dar respuesta a los requisitos que incluyen ambos estándares. Nuestras soluciones automatizan la recopilación de datos, simplifican cálculos complejos y generan informes detallados, permitiendo a las empresas adaptarse de manera rápida y eficiente a los nuevos requisitos establecidos por el MITECO. 

Por qué medir la huella de carbono es clave cuando hablamos de sostenibilidad 

Calcular la huella de carbono no solo es ya un requisito legal para diferentes organizaciones. 

También es una oportunidad estratégica mediante la que: 

  • Mejoras la reputación y posicionamiento competitivo, ganando en credibilidad frente a clientes, inversores y otros grupos de interés. 
  • Accedes con más facilidad a financiación europea y a nuevos clientes gracias a tu apuesta por la transparencia. 
  • Identificas oportunidades de mejora y ahorro energético, detectando ineficiencias que puedes optimizar gracias a nuestro software (“lo que no se mide, no se puede mejorar”). 
  • Avanzas en la estrategia de descarbonización y cumplimiento de los ODS, lo cual también repercute en tu imagen pública. 

Construyendo un futuro con menos emisiones

El cálculo de la huella de carbono se ha convertido en una obligación ineludible para muchas organizaciones, marcando un punto de inflexión en la gestión ambiental en España. 

El cambio empieza con un primer paso: medir. Solo a través de un análisis riguroso de las emisiones es posible establecer objetivos realistas de reducción y diseñar planes efectivos para alcanzarlos. Además, la medición de emisiones permite identificar áreas de mejora, optimizar recursos y avanzar hacia una economía baja en carbono. Las organizaciones que adoptan estas prácticas no solo reducen su impacto ambiental, sino que también mejoran su reputación y competitividad, un factor que contribuye a la atracción y retención del talento. 

El momento de actuar es ahora. Juntos podemos construir un modelo de desarrollo más responsable, equilibrando crecimiento económico y respeto por el medioambiente.  

El cambio empieza contigo.