Puntos clave
- El Alcance 4 no es una categoría del GHG Protocol. Es el nombre informal de las emisiones evitadas.
- Se calculan comparando tu producto con un escenario de referencia (línea base), no con tus propias emisiones.
- Nunca se suman, restan ni compensan con tus Alcances 1, 2 y 3. Son un indicador complementario.
- La ESRS y la IFRS S2 exigen objetivos de reducción brutos. Las emisiones evitadas solo pueden reportarse aparte.
Términos tales como Alcances 1, 2 y 3 o cadena de valor se han hecho un hueco en el lenguaje habitual de muchas empresas.
Pero en los últimos años, una nueva expresión, Alcance 4, ha empezado a colarse en algunos informes y notas de prensa (por ejemplo, en publicaciones de Telefónica o Acciona).
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Qué es el Alcance 4 y en qué se diferencia de los Alcances 1, 2 y 3
El Alcance 4 no es una categoría del GHG Protocol.
Es la denominación informal adoptada para calcular las emisiones evitadas. Es decir, la reducción de gases de efecto invernadero (GEI) que se produce fuera de tu actividad, cuando alguien usa tu producto o servicio en lugar de una alternativa más contaminante.
Es un indicador distinto, con reglas propias y que no se incluye en tu inventario.
A diferencia de los Alcances 1, 2 y 3, que miden las emisiones generadas por tu actividad, tanto las directas derivadas de tus operaciones como las de la energía que consumes y las de tu cadena de valor, el Alcance 4 o las emisiones evitadas se calculan comparando dos escenarios:
- lo que habría ocurrido si tu producto o servicio no estuvieran disponibles (la línea base o business-as-usual), y
- lo que ocurre cuando ese producto o servicios sí están disponibles.
La diferencia es lo que evita. Es un cálculo hipotético, ya que mide algo que no ha ocurrido porque tu alternativa es menos contaminante. Un ejemplo claro que permite visualizar los beneficios sería un software para hacer videoconferencias que evita viajes de negocio.
Ahora bien, este cálculo debe observar una regla fundamental que no admite excepciones: las emisiones evitadas nunca se suman, se restan ni se compensan con tus Alcances 1, 2 y 3. Es decir, no reducen tu huella de carbono. Funcionan como un indicador complementario que muestra tu contribución a la descarbonización del sistema.
Cómo se calcula el Alcance 4
El WRI comenzó a discutir el concepto de emisiones evitadas (o emisiones comparativas, como aparece en algunos documentos de la organización) en 2013, aunque hasta 2019 no se estableció un marco inicial.
Pero hoy en día, el marco más consolidado es la Guía de Emisiones Evitadas del WBCSD, cuya versión 2.0 se publicó en julio de 2025.
Su principal aportación son tres “puertas” (gates) de elegibilidad que hay que superar antes de comunicar nada:
- Credibilidad de las medidas contra el cambio climático: tu empresa precisa de objetivos de reducción absoluta en Alcances 1, 2 y 3, alineados con 1,5 °C.
- Alineación con los últimos avances en ciencia del clima: el producto tiene que encajar en una trayectoria de descarbonización viable, no en un ahorro puntual.
- Legitimidad de las aportaciones: hay que demostrar la causalidad, es decir, que ese ahorro ocurre por tu solución y no por otra cosa.
Existen dos formas de estimarlo, la atribucional (a partir del análisis de ciclo de vida frente a un producto de referencia) y la consecuencial (más realista y que evalúa el cambio sistémico). El dato final cambia dependiendo de qué metodología utilices, así que es recomendable señalar cuál se está usando.
Pro tip: declara siempre qué línea base has usado y con qué metodología, atribucional o consecuencial. Sin esa transparencia, la cifra de emisiones evitadas no es verificable por nadie más que por ti.
Lo que dice la normativa sobre tus objetivos de reducción
No existe ninguna norma que obligue a calcular, reportar o seguir un método concreto respecto al Alcance 4.
Lo que sí están regulados son los objetivos de reducción de emisiones, y, aunque sea de forma indirecta, ahí pueden entrar las emisiones evitadas.
Pero la norma de clima de la CSRD, la ESRS E1 revisada (adoptada por la Comisión el 3 de julio de 2026, pendiente de publicación en el Diario Oficial), aclara de forma taxativa que los objetivos de reducción deben ser brutos. Así que no se pueden usar las emisiones evitadas para darlos por cumplidos.

Esta postura también es coherente con la IFRS S2 del ISSB, señalando que las emisiones evitadas no compensan tu inventario.
Las emisiones evitadas se presentan como información complementaria dentro del plan de transición, pero siempre en una sección diferenciada de tu huella bruta.
El riesgo de greenwashing
Las emisiones evitadas dependen de una comparación con un escenario que nunca ocurrió. Eso las hace más difíciles de auditar que un dato de consumo real.
El problema de fondo es el riesgo de doble (o múltiple) conteo. En un mismo parque eólico, el fabricante de las palas, el constructor, el software que optimiza la producción y el banco que lo financia pueden reclamar cada uno el 100 % del ahorro. Sumadas, cuentan el mismo carbono varias veces.
A eso se añade también la elección de la línea base y el efecto rebote. Un escenario de referencia poco exigente o una tecnología más eficiente que abarata el recurso y dispara el consumo, pueden sobreestimar las emisiones evitadas.
Pro tip: cuando el ahorro de una solución se reparte entre varios actores, fabricante, instalador, financiador, no reclames el 100 % para tu empresa. Aclara qué parte del ahorro total estás contando y por qué.
Primero la base
El Alcance 4 puede ser una buena forma de enseñar el valor de lo que vendes.
Pero solo se sostiene sobre un inventario de Alcances 1, 2 y 3 completo, fiable y auditable, con objetivos de reducción reales. Es la primera puerta del WBCSD, y sin ella el resto no cuenta.
Ahí es donde encaja Greemko, automatizando el cálculo de tu huella y el seguimiento de tus objetivos, que es justo lo que necesitas tener resuelto antes de hablar de emisiones evitadas.

